Carta abierta a la Srta. Bachelet, al Sr. Aylwin, al Sr. Frei y al presidente Lagos:

La Concertación de Partidos por la Democracia va a gobernar en Chile por lo menos veinte años; acaba de ser elegida la candidata Michelle Bachelet como presidente(a) con más del 53% de los votos legítimamente emitidos. Y a mí me sorprende, porque creo que los gobernantes deben ser modelos de conducta, especialmente en no meter las patas, mucho menos las manos y en tener limpia su conciencia. Y no veo cómo pueden tener limpia la conciencia los gobernantes concertacionistas.

Por lo mismo no me fue fácil votar por el candidato de la Alianza, Sebastián Piñera, porque en una ocasión trató de jugarle sucio a su correligionaria, la actual senadora Evelyn Mathey. Pero el pidió disculpas públicas por su falta y eso lo reivindicó en parte conmigo y le di mi voto (algo condicional a su comportamiento futuro.)

Y la Concertación, ¿cómo lo hace?, ¿cómo logra conseguir el apoyo popular? Esa pregunta me ha dado vueltas por más de una década. Porque para mí la conducta de sus líderes se riñe con la ética más común en algunos casos. Y por favor no me salgan con la cantinela de Pinochet, porque no parece lógico que ese capital de la Concertación siga siendo la única herramienta útil para mantenerse en el poder, no hace sentido seguirnos defendiendo de un peligro que está en el pasado.

Digo que la Concertación tiene tejado de vidrio, en primer lugar, porque no ha sido capaz de hacer gobiernos que alejen la sombra de la corrupción. Conste que no le pido que sean impecables, que no haya sucesos aislados, que no se equivoquen, que no se tienten o que no fallen. No. Les pido que cuando eso suceda, actúen con energía y seriedad, primero, reconociendo la verdad, segundo, alejando a los responsables de los cargos públicos, tercero, actuando en representación de los intereses superiores del estado, haciéndose parte en las causas para buscar la verdad y castigar a los responsables o reivindicarlos si son inocentes.

Pero los mandatarios y miembros de la Concertación no han actuado así. No. Ellos han actuado así (y sin dar posibilidades de reivindicación) solamente en las causas que corresponden al gobierno de Pinochet. Ahí si que es importante la verdad, en esos casos se han hecho parte en las causas, por esas víctimas se ha bregado -lo que me parece muy bien. Pero no se ha actuado en consecuencia en las causas que afectan a partidarios de su gobierno o a simpatizantes de sus causas. Eso se llama inconsecuencia.

El señor Frei Ruiz Tagle es inconsecuente cuando su ministro recibe regalos de una empresa de correligionarios que se gana licitaciones y como debe sacarlo del cargo, lo pone en otro cargo público, burlándose de todos los chilenos y defendiendo a su amigo por encima de la ciudadanía que lo eligió.

Nada muy distinto es el caso del presidente Lagos, que da su apoyo moral a los partidarios encausados por la justicia, cuando debe esperar que las causas que lo tocan al él y su familia prescriban para terminar con el lío.

De verdad no entiendo a una oposición que les hace el juego a mandatarios que justifican que sus ministros reciban sobres con dineros de extraña procedencia, que no pagan impuestos y que el público recién conoce cuando se hacen denuncias. Y sale el presidente con explicaciones respecto a que los ministros ganan poco. Eso, Sr. Lagos, justificaría muchas cosas para los chilenos que ganamos menos que Ud. y sus ministros. Ahí es cuando no entiendo a mis compatriotas. ¿Es que ya no valen los valores de la honestidad, la sencillez, la vocación pública, el honor y la verdad? ¿Cómo puede juzgarse a Pinochet por tener dineros mal habidos? Inconsecuencia.

Inconsecuencia cuando durante los gobiernos de la Concertación han estado en entredicho instituciones como SERNAM, JUNAEB, ONEMI, MOP, CORFO, Chile Deportes, FONDART, Fundición Ventanas, puentes caídos, caminos rotos con varios muertos (Ensenada) y son las que se me vienen a la cabeza en este momento, pero hay muchas más. Y, a pesar de haberse establecido los hechos, no hay ningún culpable pagando.

No hay consecuencia porque los Derechos Humanos, otro de los caballitos de batalla de los concertacionistas, ni son respetados ni defendidos a menos que signifique beneficios políticos. Veamos un par de ejemplos: ¿Ha ido a las cárceles de Chile Sr. Lagos? Pues en ellas no se respetan los derechos humanos. Quienes son privados de su libertad y sometidos a plena aflictiva, caen en un submundo infernal, donde cada reo debe bregar por su vida con lo que tenga a mano, donde se vive entre olores nauseabundos, en las condiciones de hacinamiento más extremas, donde se consumen drogas, se producen violaciones y crímenes atroces, todo a la vista de gobiernos que arribaron para recuperar los derechos humanos abusados por la dictadura.

Señoras y señores Aylwin, Bachelet, Frei y Lagos (en estricto orden alfabético para evitar la paranoia de género que se ha puesto de moda), en las cárceles chilenas se vive una realidad que no se compadece con nuestras ambiciones de ser un país desarrollado. No importa cuanto progresemos, si sometemos a seres humanos a condiciones infrahumanas y los tratamos como bestias, estamos perpetuando el atraso y el oscurantismo. No hay posible reinserción ni rehabilitación con nuestro sistema carcelario.

Crecer con equidad fue el eslogan del presidente Lagos...

¿Y que me dicen de los enajenados mentales y las víctimas callejeras de las drogas y el alcohol? Deambulan por las ciudades de Chile personas ataviadas con harapos, pestilentes, orbitados por moscas, visitados por pulgas y habitados por piojos y garrapatas. Cuando, algunos años atrás hice trabajo voluntario en el Sanatorio El Peral (Open Door), me enteré que la más frecuente causa de muerte entre los pacientes era la hipotermia.

Esas "personas" no tienen derechos humanos en nuestra sociedad "equitativa". No son acogidos ni atendidos por el sistema.

¿Por qué no llega la "equidad" ni la "solidaridad" a estos grupos. Me temo que el factor común es que estos sufrientes no tienen peso político ni votan.

Entonces no les puedo creer que luchen por las reivindicaciones humanas cuando hacen grandes gastos para resarcir a las víctimas de la dictadura.

¿Y la Educación? Van 16 años de Concertación y el gasto de Educación es cuatro veces mayor que en el gobierno militar. Pero los resultados de la educación estatal son peores que entonces, que ya eran malos. La mayoría de los estudiantes diurnos de la educación Científico - Humanista de los establecimientos municipales en Chile no tienen posibilidad alguna de hacer carreras superiores, no importa cuales sean sus talentos. Simplemente están condenados por la mala calidad de la educación municipal, que no importa con que se mida -PAA, PSU, SIMCE, TIMMS- queda a una distancia abismal de los colegios particulares, estableciendo una brecha insalvable.

Así, se perpetúan las clases sociales y la movilidad tiende a cero. Eso, señores de la Concertación, es exactamente lo contrario de "Igualdad de Oportunidades". Si se gastan cuatro veces más dinero y no se consiguen cambios - Reforma incluida-, es que vuestra administración es ineficiente. Mala. Incompetente. Si ustedes fueran empleados privados, los despedirían y probablemente se investigaría si hay actuaciones poco claras. Y sigamos hablando de igualdad de oportunidades…

Pero a ustedes nadie los despide, al contrario, son ratificados en sus cargos con mayoría de votos. ¿Por qué?

Cada día me queda más claro que la Concertación se queda en el poder porque ha logrado establecer una tiranía de la información. Debo reconocer que lo hacen bien, como Bush o como Fidel, que a través de la manipulación de los medios y del trabajo constante para mantener partidarios, se eternizan en el poder.

Porque si revisamos los grandes temas, lo han hecho mal. Ni Salud, ni Seguridad Ciudadana, ni Relaciones Internacionales con los vecinos, Ni Educación, ni Vivienda, ni fuentes laborales, ni Distribución del Ingreso, ni Centralismo, son temas resueltos o cercanos de resolver por la Concertación.

Revisen sus promesas, no las han cumplido. Para que hablamos de otros temas que todavía no se discuten abiertamente, como son el alcoholismo y el consumo de drogas, especialmente en la juventud (¿Se acuerda de sus palabras Sr. Frei, respecto a que el tema de la droga no era un problema en Chile? ¿Se acuerda que liberó a traficantes?) ¿Y el embarazo adolescente? La mitad de los niños nacidos en Chile pertenecen a familias “uniparentales”. No hablamos de ejecutivas de Mahattan que deciden ser madres solteras, sino de jovencitas de escasos recursos, carentes de educación que dejan a sus críos con los abuelos o en el SENAME, o que quedan al alcance de un alcohólico conviviente…

No lo han hecho nada de bien.

Pero en el marqueteo son balas. El uso y abuso de la palestra que les otorga el privilegio de ser Estado, un Estado Omnipresente en propaganda radial y televisiva, en la prensa, en carteles callejeros, en “puerta a puerta”, en sus relaciones con entidades vecinales, eso, lo han hecho de maravillas. Y se consumen recursos del estado para apernarse. Y lo están logrando.

¿Cuál es la igualdad de oportunidades de un candidato de oposición en Chile Sr. Lagos? Ud. está equivocado cuando manifiesta su adhesión por un candidato. No tiene ese derecho. Cuando fue elegido mi presidente lo perdió. No es posible ser presidente de una nación por algunas horas y en su tiempo libre ser ciudadano. No hay posibilidad alguna que se usted hable ante las cámaras o por la radio o ante un grupo de periodistas o ciudadanos como simple chileno. Usted es el presidente de todos los chilenos, por eso, debe abstenerse de influir en el voto de los ciudadanos. Porque usted es un líder de opinión y si quiere ser consecuente, debe dar la misma oportunidad a todos.

Pero ahí se nos cae el estadista, le toma el gusto al poder, amenaza con incapacidad de gobernabilidad de los oponentes a sus ideas. Eso es sucio y poco democrático Sr. Lagos. Si acaso usted tiene razón y la alternativa era inviable, la democracia que ha construido si coalición en estos dieciséis años vale hongo. No puede ser que haya elecciones con una sola posibilidad válida. Eso no es democracia, sino estafa, se parece a las elecciones que se hicieron durante setenta años en la URSS o en Cuba hasta hoy.

En nuestro país hace falta más humildad, especialmente de los que están en el poder. El 46% de los chilenos no somos despreciables. Somos casi la mitad.

Yo, al igual que en la anterior elección, no fui derrotado. Creo en el ejercicio democrático y por cuatro años la Srta. Bachelet será mi president@ (para no meterme en líos.)

Pero no debe gobernar solamente con sus partidarios, pues este carro del país debemos tirarlo todos para adelante. Desde ya, Srta. Bachelet, le advierto que no creo en el tema de género, que me parece que es más suspicaz que lo necesario al respecto, que prefiero que seamos chilen@s todos, que gobierne por igual para hombres y mujeres, que las diferencias se hagan por razones más racionales, como son las competencias, más posibles de medir, no por simpatías personales o por el sexo que heredamos. Desde ya, hacer cuoteos de sexo para los ministerios es injusto. Elija a los mejores. Y de cualquier bando (¿se atrevería a nombrar a un RN o UDI en alguna cartera?)

Tiene mi crédito por algún tiempo, pero actúe con más humildad, que reconocer errores es bueno y –usted me entiende porque es médica- saber que le pasa al paciente es el principio de la sanación.

No se crea el cuento de que lo han hecho fantástico. Hasta ahora, vuestras ventajas competitivas han sido el Sr. Pinochet y el marketing. No se entienda que desprecio las virtudes de Aylwin (viejo zorro que supo llevar el período inicial de la transición) o Lagos (tipo inteligente, capaz, trabajador y líder, con capacidad de organización y visionario), pero, en mi fuero interno, esos es lo que le pido a mis presidentes, con su deber cumplen no más.

A usted le pido que maneje a su gente, que escuche a los opositores sin ponerse a la defensiva y que piense en lo mejor para los chilenos, no solamente la “gran mayoría”.

Mire que nosotros la “inmensa minoría”, también existimos.

Queda a su disposición,

Adib Merlez Quintar